Europa ya ha activado el registro del Pasaporte Digital de Producto
El producto físico empieza a tener una identidad digital propia. La Comisión Europea puso en funcionamiento el pasado 20 de julio de 2026 el registro del Pasaporte Digital de Producto (DPP), acompañado de un entorno de pruebas para que las empresas puedan familiarizarse con su funcionamiento. Se trata de un paso importante en el despliegue de uno de los principales instrumentos previstos dentro del Reglamento europeo de Ecodiseño para Productos Sostenibles (ESPR).
¿Qué es el Pasaporte Digital de Producto?
El Pasaporte Digital de Producto funcionará como un contenedor digital de información vinculada a productos, componentes y materiales. Su objetivo es facilitar el acceso a datos fiables sobre aspectos como la composición, sostenibilidad, reparabilidad, mantenimiento o reciclaje de un producto, además de contribuir a mejorar la transparencia de las cadenas de suministro y facilitar el cumplimiento normativo.
El nuevo registro europeo actuará como una pieza central de esta arquitectura. Allí se registrarán los identificadores únicos de los pasaportes y determinados metadatos, mientras que la información detallada de los productos seguirá almacenándose de forma descentralizada por las empresas responsables o por proveedores especializados. De esta manera, Europa plantea un ecosistema capaz de conectar productos físicos con información digital accesible e interoperable.
Una implantación progresiva
El sistema abarcará progresivamente distintos grupos de productos. Entre las categorías prioritarias se encuentran textiles, hierro y acero, aluminio, neumáticos, mobiliario, productos tecnológicos y determinados productos relacionados con la energía. Además, otras normativas europeas incorporarán el DPP para categorías como determinadas baterías, productos de construcción, juguetes o detergentes.
Esto no significa que desde julio todas estas categorías estén obligadas a disponer de un Pasaporte Digital de Producto. La implantación será progresiva y dependerá de la regulación específica de cada grupo. Las primeras obligaciones están previstas para determinados tipos de baterías a partir del 18 de febrero de 2027, mientras que posteriormente se irán definiendo los requisitos para otros sectores.
El reto no es únicamente poner una etiqueta
La llegada del DPP plantea un desafío que va mucho más allá de incorporar un código a un producto. Para que una identidad digital resulte realmente útil será necesario conectar una identificación física única, información fiable y actualizada, datos procedentes de diferentes fabricantes y proveedores, trazabilidad durante todo el ciclo de vida y sistemas capaces de intercambiar esa información.
De hecho, los estándares europeos que sustentan el Pasaporte Digital de Producto contemplan elementos como los identificadores únicos, los portadores de datos, la interoperabilidad, los protocolos de intercambio, el almacenamiento, la integridad de la información y las APIs necesarias para gestionar todo el ciclo de vida del DPP. El objetivo es que la información pueda mantenerse disponible y ser entendida por diferentes sistemas y actores de la cadena de valor.
¿Qué papel puede jugar la tecnología RFID?
La regulación no establece una obligación general de utilizar RFID. El portador de datos apropiado se definirá para cada categoría de producto y actualmente se estudian distintas tecnologías, entre ellas códigos QR y soluciones como NFC.
Sin embargo, desde una perspectiva de identificación y trazabilidad, RFID puede convertirse en una tecnología especialmente útil para determinados entornos, especialmente cuando se necesita identificar automáticamente productos, componentes o activos y gestionar grandes volúmenes sin depender exclusivamente de la lectura visual de un código.
El cambio de fondo es significativo: cada vez más, el producto físico estará conectado a una identidad digital capaz de acompañarlo durante todo su ciclo de vida. Para las empresas, prepararse para este escenario implicará no solo seleccionar el soporte de identificación adecuado, sino disponer de una arquitectura capaz de gestionar, actualizar, integrar y compartir los datos asociados a cada producto.
En Biton trabajamos en soluciones de identificación, trazabilidad, gestión de activos e integración de datos que permiten conectar el mundo físico con los sistemas de información de las organizaciones. En un escenario en el que los productos deberán ser cada vez más identificables, trazables y digitalmente accesibles, esa conexión entre identidad física y dato se convierte en una pieza fundamental.




